viernes, 12 de mayo de 2017

Adolescentes y alcohol

Tomado de: http://peru21.pe/actualidad/consumo-alcohol-aumenta-entre-adolescentes-peruanas-2265868

Consumo de alcohol aumenta entre las adolescentes peruanas


Perú es el tercer país que consume más alcohol en América Latina. Se calcula que al menos 700 mil peruanos son alcohólicos y necesitan tratamiento especializado. Un 30% de escolares ya consume alcohol y se inició a los 13 años, la mayoría con sus padres.


ADOLESCENTES EN RIESGO. Cada vez son más las mujeres jóvenes que consumen bebidas alcohólicas porque lo asocian con diversión. (Perú21)
Victoria tiene solo 15 años y ya ha sido encontrada dos veces en la calle, en total estado de ebriedad. La última vez fue hace solo dos semanas. Celebraba el fin del año escolar junto a sus amigos del colegio y decidió sacar a escondidas una botella de pisco que su padre guardaba en una vitrina de su casa. Eran dos varones y tres mujeres, de entre 14 y 16 años, quienes se escondieron en las inmediaciones del río Alameda, en Huamanga (Ayacucho), para beber licor hasta emborracharse. Horas más tarde, efectivos de serenazgo los encontraron peleando, hablando incoherencias y sin poder sostenerse en pie.Pero Victoria no es la única. En Juliaca (Puno), la Policía intervino, el pasado 10 de diciembre, a un grupo de jóvenes ebrios que protagonizó una gresca en el puente Maravillas. Entre ellos estaba Liz, una adolescente de solo 17 años, a quien los muchachos, en medio de su borrachera, habrían intentado estrangular. Luego de que les pasó el efecto del alcohol, los jóvenes indicaron que fue una simple discusión entre amigos y que a Liz solo la abrazaron un poco fuerte. Liz tomó tanto que no recuerda qué pasó.
La realidad es triste. Aunque no hay data oficial, se estima que en el Perú hay entre 500,000 y 700,000 peruanos alcohólicos que necesitan tratamiento especializado y para los cuales el Estado no tiene una capacidad de respuesta.
José Eduardo Cruz, especialista de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), precisó que las encuestas realizadas entre escolares de diversos colegios revelan que actualmente la edad de inicio en el consumo de alcohol ha disminuido a los 13 años y se ha incrementado el consumo entre adolescentes, pero sobre todo entre las mujeres más jóvenes.
“El grupo mayor y más impactado son los jóvenes, y en Perú se ha encontrado a chicas y chicos de 8 y 9 años que ya se han iniciado en el consumo. Aunque antes el consumo en el grupo de varones era siempre mayor al de las mujeres, los últimos estudios dan cuenta de que la brecha es muy corta. Encuestas en colegios de mujeres revelan que el 21.8% de ellas ya consume alcohol, en colegios mixtos lo hace el 19.5%; mientras que en colegios de varones la cifra solo llega al 18.7%”, indicó.

INVESTIGAN CAUSAS

Milton Rojas, especialista de Cedro, refirió que investigaciones hechas en Huancayo han revelado que en esa ciudad ya hay grupos de mujeres que toman más que los varones y buscan ayuda por problemas con el alcohol. Una situación similar se observa en las ciudades de Pucallpa, Iquitos, Arequipa y Chiclayo, donde cada vez más mujeres incursionan en el uso y abuso de alcohol.
Según Rojas, esto se debería, en parte, a la equidad de género mal entendida, pues la mujer busca incursionar en terrenos que antes eran exclusivamente masculinos. Pero, además, en Latinoamérica se asocia mucho el alcohol con la diversión y, por ello, muchos jóvenes ceden ante la presión de tener que tomar para ser aceptados en el grupo.
“Otros factores que explican este aumento del consumo son la moda, el consumismo, el hedonismo y la propaganda, que coadyuvan a que los chicos internalicen la idea de que tomar es importante y que para tener éxito en los estudios, el deporte o las relaciones con el sexo opuesto hay que tomar”, sostuvo.
El especialista agregó que la falta de un adecuado control en la venta de alcohol a los menores de edad es otro factor que contribuye a la problemática. “Pese a que existe una norma que prohíbe la venta a menores de 18 años, esta no se cumple. Este tema debería replantearse para que los gobiernos locales y regionales supervisen su estricto cumplimiento”, manifestó.


PADRES INCITADORES

Otro dato que preocupa a los especialistas es que el 40% de los adolescentes encuestados refirió que se inició en el consumo de alcohol entre los 11 y 13 años, con sus propios padres o familiares. José Eduardo Cruz dijo que, aunque eso parece extraño, en muchas ciudades de la sierra y de la selva peruana hay una fuerte vinculación del alcohol con las actividades religiosas y comerciales. “En fiestas como la Candelaria, por ejemplo, no se concibe la celebración sin un alto consumo de alcohol para todos los participantes y, por ello, los jóvenes ven como algo normal replicar esas prácticas”, anotó.


CONSECUENCIAS

Sin embargo, no son prácticas saludables. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren 3.3 millones de personas en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol, y el Perú es el tercer país de América Latina donde se consume más bebidas alcohólicas. Las regiones con más problemas por el consumo entre adolescentes son Lima Provincias, Arequipa y el Callao, donde el 30% de escolares ya se inició en el consumo de alcohol, frente al 10% que mantiene la mayoría de regiones.
La OMS advirtió que el uso nocivo de alcohol está asociado a más de 200 enfermedades y trastornos físicos y mentales, entre ellos la TBC y el VIH.
Pero, además, el especialista de Devida refirió que el consumo excesivo de alcohol desde edades tempranas puede aumentar la probabilidad de que la persona desarrolle un problema de dependencia. “Las personas menores de 21 años aún no han completado su desarrollo neurológico. El cerebro no ha llegado a madurar totalmente y, por ende, es mucho más susceptible a ser afectado por el consumo de alcohol. Por eso es tan importante retrasar el inicio del consumo”, indicó.
Martín Nizama Valladolid, psiquiatra de la Dirección de Adicciones del Instituto Nacional de Salud Mental, refirió que el exceso de alcohol puede causar también una atrofia cerebral. “El alcohol destruye el lóbulo prefrontal del cerebro, con lo cual la persona pierde sus facultades y se puede animalizar. Ahí aparece el síndrome de bestia, que quiere decir que la persona ebria puede atacar a su familia, a su pareja e, incluso, llegar al homicidio o al suicidio”, advirtió.
Nizama explicó que existe un 60% de probabilidades de que la adicción se herede a través de los genes, por eso hay personas más predispuestas que otras a tener una adicción. “Un cerebro atrofiado está incapacitado para sentirse enfermo, por eso el alcohólico no reconoce su estado, se cree sano y piensa que puede controlar el problema”, explicó.
Sin embargo, la recuperación siempre es posible, aunque mucho depende del apoyo de la familia.
En ese sentido, Cruz señaló que la intervención no solo debe hacerse desde Salud sino que debe diseñarse una estrategia que incorpore a diferentes sectores del Estado.

Tenga en cuenta

  • Un 62% de limeños ha consumido alcohol en el último año y solo en Lima Metropolitana existen 110,072 personas que presentan signos de dependencia al alcohol, según un estudio de Devida.
  • La investigación identificó que 2 de cada 10 universitarios presentan un consumo riesgoso o perjudicial de alcohol.
  • En los establecimientos del Ministerio de Salud se realizan más de 10,000 atenciones a personas con consumo problemático de alcohol, según las estadísticas de ese nosocomio.
  • Para enfrentar la problemática, los diversos países del mundo han adoptado distintas estrategias, por ejemplo, se controla la venta de alcohol expendiéndolo solo a mayores de 21 años, se han aumentado impuestos al licor y se ha implementado programas preventivos y de tratamiento, entre otros.
  • En el Perú, Devida ha implementado, en 21 regiones del país, el programa ‘Familia fuerte’ que trabaja con los adolescentes en las escuelas e involucra a los padres, los cuales reciben capacitación en la prevención de adicciones. A través del programa ya se ha atendido a 20 mil familias.
  • Devida también ha implementado los módulos de adicciones para prevenir la problemática

lunes, 22 de septiembre de 2014

ALCOHOL Y SALUD MENTAL



ALCOHOL Y DROGAS -Alcohol y salud mental

Efectos sobre el Sistema Nervioso Central
El alcohol es quizás la droga con mayor número de mecanismos de acción sobre el sistema nervioso central y la que más diversos y graves trastornos mentales produce, cuando no los agrava en aquellos que abusan y dependen de él de forma secundaria a una enfermedad mental previa.
Entre las enfermedades mentales que el alcohol provoca destacan:
Delirium tremens. Demencia. Trastorno amnésico. Trastorno psicótico. Trastorno afectivo. Trastorno por ansiedad.
Delirium Tremens
Es una encefalitis aguda producida por la respuesta del "cerebro" a la supresión brusca del etanol a la que el paciente alcohólico es dependiente, aparece durante la semana siguiente a la reducción o supresión de la ingesta de alcohol. Este trastorno es una urgencia médica que puede llevar a la muerte, pues un delirium tremens no tratado tiene una mortalidad del 20%. Por lo general son pacientes de más de 30 años, pues suele ser habitual una historia previa de muchos años de consumo de alcohol. Se produce una marcada alteración de la conciencia, con reducción de la capacidad de mantener la atención, junto a diversas alteraciones cognoscitivas (memoria, orientación tempo-espacial, lenguaje) y en ocasiones perceptivas (sobre todo visuales, pero también táctiles o auditivas). También es frecuente la existencia de enfermedad médica asociada.
Demencia
La demencia se puede producir tanto por los efectos neurotóxicos del alcohol como por los frecuentes problemas de malnutrición, traumatismos craneoencefálicos y afectación de otros órganos como el hígado, páncreas y riñones.
Se caracteriza por un deterioro de la capacidad para aprender nueva información o recordar la aprendida, junto a otras alteraciones cognoscitivas como alteraciones del lenguaje, del reconocimiento o identificación de objetos y de la capacidad de llevar a cabo actividades motoras. Todos estos trastornos llevan a un deterioro significativo de la actividad laboral o social.
Trastorno amnésico persistente
También conocido como síndrome de Korsakoff, se caracteriza por una alteración en la memoria a corto plazo causada por el consumo prolongado de grandes cantidades de alcohol. Está motivado por un déficit de tiamina. Es con frecuencia consecuencia de un episodio agudo de encefalopatía de Wernicke, trastorno que se caracteriza por confusión, anomalías del movimiento de los ojos y otros signos neurológicos que precisan de un tratamiento con dosis altas de vitaminas del grupo B para evitar una evolución a síndrome de Korsakoff.
Trastorno psicótico inducido por el alcohol
Se caracteriza por alucinaciones, por lo general auditivas, que suelen tener un contenido amenazante. Su duración suele ser corta pero hay, con frecuencia, convicción delirante que hace al sujeto perder el sentido de la realidad. Las pruebas de que los síntomas están relacionados con el alcohol se basan en que no estaban presentes antes del consumo o la abstinencia, persisten un tiempo corto (no más de un mes) y no tienen una marcada gravedad.
Trastorno afectivo inducido por el consumo de alcohol
Este trastorno puede cursar con síntomas depresivos, maníacos (entendiendo como tales una alegría desbordante que hace al sujeto tener un comportamiento inapropiado) o cuadros mixtos.
Para poder diagnosticar un cuadro de depresión habrá que valorar que el sujeto tiene un estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, con disminución acusada del interés para casi todas las actividades, trastornos del sueño y de la psicomotricidad, fatiga, sentimientos de inutilidad, baja capacidad para pensar, concentrarse o decidir, e ideas de muerte.
El riesgo de padecer depresión es 3 veces mayor en los varones que abusan de alcohol que en los que no abusan. En las mujeres este riesgo es 4 veces mayor.
Por otra parte, un 34% de la totalidad de pacientes deprimidos abusan del alcohol. Esta co-morbilidad entre depresión y los diagnósticos de abuso o dependencia de alcohol distorsiona el cuadro diagnóstico, interfiere con el cumplimiento del tratamiento y aumenta el riesgo de conducta suicida o violenta.
En el lado opuesto el cuadro maníaco se diagnosticará en base a una autoestima grandiosa, con poca necesidad de dormir, verborrea, pensamiento acelerado, distraibilidad y aumento de la actividad, incluyendo algunas actividades peligrosas.

En los cuadros mixtos se producen una mezcla de síntomas de ambos trastornos.